¿ESTÁS BUSCANDO ENTRADAS ANTIGUAS?¿TE PUEDO AYUDAR?

jueves, 17 de mayo de 2012

Reflexiones de una madre: Aprender Aprendiendo


Mª Ángeles y Ángela
Todavía recuerdo mi expresión de decepción y asombro cuando en una ponencia del famoso Emilio Duró sobre la motivación de equipos, llamada “ Hoy puede ser un gran día", nos dijo que ya no teníamos la capacidad de aprender, que desde mis remotos tres años de edad ya había perdido esa capacidad, que ya sólo era cuestión de intentar modelar nuestra actitud, pues bien, yo como siempre algo impulsiva, en el descanso de la ponencia, donde nos ponemos bien de croissants y de cafés, le dije “Emilio, ¿sabes una cosa? ¡ me has jodido la vida!”, por supuesto acompañado de bastantes carcajadas por mi parte y la suya. Estoy en 3º de Inglés en la Escuela de idiomas, estoy dando clases de perfeccionamiento de francés y me gustaría aprender a bailar flamenco, a pintar, etc, etc.  Y ahora vas y me dices que no voy a aprender a nada más, pues realmente me has frustrado todos mis proyectos, y ¿Era ése “ el gran día que podía ser hoy”?.

Bueno pues salvando ésta pequeña frase, la verdad es que la ponencia me encantó, porque únicamente nos transmitía algo tan importante como la búsqueda de la felicidad en aquello en lo que hagas, y lo efímera de la vida y la actitud positiva que debemos tener ante ella, y entonces lograrás disfrutar cada día. Pero esa frase, me ha dado mucho que pensar, porque al poco de esa ponencia, mi hija Ángela tuvo una recaída de leucemia, que ya creíamos superada después de cinco años, y  ¡mira que si he tenido que aprender!.

He tenido que aprender a que la vida  te puede jugar muy malas pasadas y pasar de ser “normal” a otra persona totalmente diferente, donde pierdes esa tranquilidad cotidiana en la que te crees que sólo ocurren cosas malas a los demás, y además la crueldad se puede volver a cebar contigo y darte otro golpe seco, que te deja como una peonza, y buscando dónde agarrarte. Ya no eres la misma, has dejado la persona que eras atrás, donde creías que eras un libro con una historia, ahora eres un libro en blanco, y cada día escribes un poco, con mucha consciencia de eso, de que hoy es hoy y punto. Años atrás,   creías dominar tu vida, qué arrogante y que inconsciente!

He tenido que aprender a  sonreír con el corazón encogido, con lágrimas retenidas, con los ojos tristes y una sonrisa enmascarando mi miedo.

He aprendido a ponerme el disfraz de Juana de Arco delante de mi hija, cuando debajo de ese disfraz no hay más que una persona débil y aterrorizada por la impotencia y el dolor.
He aprendido a mirar atrás y estar agradecida, parece una locura “estar agradecida de dos tratamientos de leucemia” pero sí, pienso que afortunadamente tengo tratamiento y puedo luchar. Agradecida de tener a mi hija conmigo.

He aprendido a sonreír y dar ánimos a otras mamás, y a sentir su dolor y el de sus hijos, me duele el alma ver niños que no han tenido tanta suerte como nosotros.

He aprendido a que el día que estamos bien, hay que agotarlo, y el que estamos mal, pasarlo con los que te quieren, y pensar que mañana será mejor.

He aprendido a que hay gente maravillosa, que hay gente buena de verdad, que aman la vida, que saben dar esa calidez tan necesaria cuando estás triste.

He aprendido que hay gente que trabaja para los demás, que vuelca su esfuerzo y buen hacer día a día, los médicos, nuestra esperanza, las enfermeras, nuestros ángeles de la guardia, los profes, siempre trasladando su saber con una gran dosis de paciencia y humor, todos los de la asociación, que nos apoyan y entretienen, los voluntarios, los payasos, qué maravilla, cómo nos hacen evadirnos en momentos muy duros de la realidad con su argucia y perspicacia,  qué gran suerte que nos cuiden todos!

También he aprendido, que mi familia y mis amigos se han volcado con nosotros, y que hay que agradecer las cosas y decírselo que es lo más importante, que sepan que se lo agradeces.

He aprendido, que ésta enfermedad es una enfermedad de familia, que tengo otra hija, a la que he tenido que explicarle con palabras muy  duras, que le ha tocado un papel en ésta vida que no era el que pensábamos, que es un papel secundario, a la sombra de su hermana, porque ahora hay que cuidarla a ella, pero en mi corazón  es un papel principal, y con un Oscar por ser como es.

He aprendido que mi marido y yo, no somos lo que éramos, estamos en otro universo, donde a pesar de lo mucho que nos queremos, ahora no importa demasiado nada de nosotros, sólo cómo están nuestras hijas, donde hemos perdido un poco el paso de nuestra relación, pero donde hay que seguir aprendiendo a vivir también nuestra pareja, y dejar de sentirnos culpables de todo lo que nosotros no podemos dominar.

Pero la mayoría de las cosas que he aprendido, me lo ha enseñado mi hija, porque ella es la que me enseña y con su mirada me hace actuar, cuando sus ojos me enseñan el miedo, los míos sonríen para ella, cuando sus ojos me enseñan la alegría, los míos la multiplican, cuando me enseñan la desesperación, los míos le devuelven sosiego y esperanza, y en cada una de esas miradas me enseñan una luz realmente cegadora que es el amor.

Y  tantas y tantas cosas que me quedan por aprender, y si no con la facilidad  de cuando tenía tres años, pues a mis cuarenta y dos, sólo viviendo e intentando hacerlo lo más feliz posible.

Mª  Ángeles Guillén (la MAMÁ de Ángela)

1 comentario:

  1. lo primero deciros que me encanta la foto, que estáis guapísimas las dos. Me gusta mucho lo que has escrito, ya conocía tus cualidades como escritora, y que te gusta reflexionar sobre las cosas cotidianas de la vida, pero esta cualidad tan puramente psicológica me ha sorprendido, te aseguro que ningún profesional lo habría explicado mejor, porque describes la dura realidad pero edulcorada con tu gran sentido del humor,con optimismo y mucho amor. me encanta!!!!

    ResponderEliminar